El punto de partida
Empezamos por lo que sí podés hacer. A partir de ahí se amplía el rango, se suma carga y se recupera la capacidad perdida durante la lesión, siempre con referencias claras de dolor y esfuerzo.
Lesiones y readaptación
Después del alta kinesiológica queda una etapa clave: recuperar fuerza, control y confianza. Ese es el trabajo que hacemos, con progresiones medidas y sin apurar plazos.

Empezamos por lo que sí podés hacer. A partir de ahí se amplía el rango, se suma carga y se recupera la capacidad perdida durante la lesión, siempre con referencias claras de dolor y esfuerzo.
Un tejido más fuerte tolera más. Buena parte del trabajo apunta a construir fuerza específica en la zona afectada y en toda la cadena que la sostiene.
Volver después de una lesión también es psicológico. Por eso cada progresión se explica: entender por qué hacés lo que hacés es parte de recuperar la confianza.
Cuando hay un profesional tratante involucrado, la planificación respeta sus indicaciones y se ajusta en función de la evolución que él o ella marque.
Preguntas frecuentes
No. El entrenamiento de readaptación es la etapa que continúa al tratamiento: retoma el trabajo cuando el alta kinesiológica llega y construye la fuerza y la capacidad necesarias para volver a tu actividad. Cuando hace falta, coordinamos con tu profesional tratante.
En la mayoría de los casos sí, ajustando ejercicios, rangos y cargas. Primero identificamos qué movimientos podés hacer sin dolor y sobre eso construimos.
Con progresiones medidas: cargas que suben de a poco, control del volumen semanal y seguimiento de sensaciones. Si algo aparece, se ajusta antes de que se vuelva un problema.
Sí, con videollamada inicial y revisión de técnica por video. En CABA también se puede trabajar de forma presencial o combinada.
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